La bodega Morosanto ha iniciado un nuevo camino de la mano de su nuevo propietario, Sergio Rosillo. Este empresario afincado el Málaga, dedicado al mundo de la consultoría tecnológica, ha decidido volver a sus orígenes familiares, en concreto, su abuelo tenía una empresa agroalimentaria en Córdoba y su padre era de origen rondeño.
No obstante, su desembarco en el sector vitivinícola rondeño no ha sido solo una cuestión de corazón. “Formé un equipo técnico y comenzamos a buscar un lugar para desarrollar el proyecto y terminamos eligiendo Ronda porque pensamos que es una zona con mucho futuro y posibilidades de desarrollo”, ha explicado Rosillo.
De este modo, tras descartar otras opciones, optó por hacerse con la bodega Morosanto, que lleva un tiempo en venta. Allí dispone de 15 hectáreas de viñedo y las instalaciones de la propia bodega, además de una zona dedicada al enoturismo.
No obstante, Rosillo ha reconocido que será un punto y aparte para la bodega. Y es que ya se está ejecutando un proyecto de transformación que conllevará a cambiar la proporción actual de variedades y crear una nueva marca de sus vinos cuyo nombre se anunciará próximamente.
Apuesta por los blancos
En cuanto al viñedo, el nuevo propietario ya ha iniciado un cambio hacia una mayor presencia de uva blanca que llegará a alcanzar un 40% del total, ya que la elaboración de vinos blancos será una de sus grandes apuestas. Viognier, chardonnay, viognier, moscatel morisco son las variedades presentes, a las que se sumará doradilla. Todas ellas se plantarán en los viñedos plantados en bancales, ya que sus suelos tienen una composición más apropiada para ellas. “Estoy convencido de que puede salir un gran vino blanco”, ha señalado.

“Queremos hacer una apuesta por introducir cosas autóctonas, aunque no desde un punto de vista radical”, ha señalado. En este sentido, ha indicado que “con la doradilla buscaremos hacer algo bajo velo de flor, un vino más de la tierra”.
Petit Verdot, otra gran apuesta
En el resto del viñedo, dedicado a las variedades tintas, también se realizarán algunos cambios como la introducción de romé y tintilla de Rota. Eso sí, una de las grandes apuestas será la creación de un petit vedot monovarietal. “En la Serranía ya se elaboran grandes petit verdot y nosotros nos vamos a sumar a ello, creo que puede definir el estilo de Ronda”, ha afirmado.
De igual modo, contará con un vino monovarietal a base de tintilla de Rota que será el vino más experimental. “Estamos pensando en hacer maceración carbónica y directo a tinaja, algo así”, ha apuntado Rosillo.
A ello se sumará un vino de guarda a base de una selección de las mejores uvas de cabernet Sauvignon del viñedo, aunque también incorporará tempranillo o petit verdot, aunque no descartan hacerlo con Malbec una vez que esté disponible.
El nuevo proyecto también supondrá la separación de la zona de elaboración de la bodega y el enoturismo, que contará con un nuevo edificio específico para ello.
Todo ello supondrá una importante inversión, que se espera que alcance los 4 millones de euros en los 3 primeros años.



