La vendimia es uno de los momentos más importantes en las bodegas. Y es que en ellas se juega buena parte del trabajo que se ha realizado a lo largo de todo el año. Vendimiar en el momento adecuado es clave para la posterior elaboración de buenos vinos.
Los enólogos en estos días no dejan de hacer muestreos en las viñas para marcar el día de corte de las variedades que todavía quedan pendientes en la Serranía. Y es que, aunque la vendimia arrancó a principios de agosto, todavía se prolongará en el tiempo durante varias semanas hasta recoger las variedades más tardías, como es el caso de la Melonera.
Una recogida de la uva que se hace de forma manual en la comarca, se transporta en pequeñas cajas para no deteriorar la uva y, en muchos casos, se realizada durante la noche para preservar la frescura de la uva y evitar las horas de calor para las cuadrillas.
En otros casos optan por vendimiar desde primera hora de la madrugada hasta que las temperaturas suben y se suspende el trabajo hasta la siguiente jornada.
Y mientras en el campo el trabajo es intenso, en las bodegas también se combinan diferentes formas de elaboración para producir la rica variedad de vinos con la que cuenta ya la Serranía y poner las bases de las próximas creaciones.
Y es que la comarca cuenta ya con una gran cantidad de vinos tranquilos e incorpora otras opciones como oxidativos, bajo velo de flor o diferentes espumosos. También cuante con vinos dulces.
A ello se suman vinos ecológicos y naturales, que han incorporado técnicas como la maceración carbónica que produce una fermentación intracelular dentro del propio grano de uva.
Una variedad que comienza a hacer que la Serranía sea una región muy interesante, más allá de los conocidos vinos tranquilos que hace ya años que lograron abrirse un hueco en el mercado por su buena relación calidad-precio.



