La bodega Descalzos Viejos fue otro de los proyectos que contribuyó a la recuperación del sector de los vinos de Ronda. Actualmente en una de las referencias del sector en la Serranía, logrando ser recomendada por publicaciones tan importantes como Forbes y que debería formar parte cualquier listado sobre el sector en la comarca.
Enclavada en un antiguo convento trinitario en plena Hoya del Tajo, es obra de los arquitectos Flavio Salesi y Francisco Retamero, que al mismo tiempo son sus propietarios. En la actualidad elaboran vinos blancos y rosados, además de un bajo velo de flor exclusivo para Bardal, bajo la dirección del enólogo, Vicente Inat, que se encuentra embarcado en el proyecto casi desde sus inicios.
Al cumplirse 25 años de la creación de la denominación de origen Sierras de Málaga subzona Serranía de Ronda, hemos analizado el pasado, presente y futuro de los vinos rondeños con Flavio Salesi, que hace un balance general positivo, aunque ha reconocido que los inicios fueron complicados debido que tuvieron que lidiar con numerosos temas de diversa índole.
“En estos 25 años hemos pasado pandemias o crisis económicas, pero ya el vino de Ronda se conoce, está establecido y poco a poco nos van asumiendo como los vinos locales en la provincia y en toda la Serranía y eso significa que el vino ha vuelto a la mesa de la gente que había dejado de tenerlo como una opción”, ha indicado Salesi.
En este sentido, ha señalado que “en este momento es grato ir a cualquier sitio cercano y encontrarse que tienen los vinos de Ronda como la mejor opción o como la primera opción que le hacen a la gente de llega”. Un hecho que reconoce que es complicado, ya que no se trata de los vinos más económicos ni tampoco los más fáciles de encontrar, por lo que considera una “conquista importante” que los restaurantes y bares de la zona privilegien a los vinos locales.
En cuanto a los inicios, Salesi ha explicado que los más complicado fue convencer a la gente implicada de que se podían hacer las cosas y conseguir los objetivos marcados pese a las complicaciones que generaba la burocracia que existía en aquel momento y que sigue siendo uno de los grandes problemas para cualquier proyecto en la actualidad.
“En aquel momento las plantaciones y las bodegas que todavía no estaban terminadas tuvimos un voto de confianza por la administración, creo que fue lo más difícil, porque todos los agentes que participan para que algo suceda estaban convencidos de que lo estábamos haciendo bien. Es un voto de confianza imprescindible porque para llevar cualquier proyecto adelante necesitas el acompañamiento de la administración pública”, ha sostenido.

Salesi, al igual que apuntó Federico Schatz en este mismo medio, reconoce que la fuerza del conjunto fue otra de las claves del éxito. “Todavía recuerdo con cariño que Federico, que era la bodega que estaba empezando a funcionar, actuó de núcleo y las reuniones se hacían en su bodega, él cocinaba, y gracias a aquellas charlas en las que estábamos todos junto a políticos, Consejo Regulador y responsables de la administración, se hizo posible que se fuese creciendo”.
El trabajo de Paco Retamero
Además, también ha querido reconocer el trabajo de su compañero y socio, Paco Retamero, que fue el primer presidente de la asociación de bodegueros, y que tuvo que limar las suspicacias que en Málaga levanta el renacer de los vinos rondeños cuando todavía no había ni plantaciones ni bodegas. “Era normal que nos miraran con cierta desconfianza”, ha aseverado.
“Paco lo primero que hizo fue tender la mano y pedir ayuda para que nos acogieran en el Consejo Regulador, creo que hizo una gestión impecable, a la vista está que aquello se hizo prácticamente sin costuras”.
Salesi también ha realizado un recorrido por las amenazas principales del sector en el que le afecta el contexto de guerra, la bajada del consumo o el que se intente situar al sector dentro de los licorosos. No obstante, cree que la historia en el Mediterráneo en la producción de vinos y que formen parte de la comida garantizan que los vinos se seguirán produciendo y consumiendo. Precisamente, el pequeño tamaño de Ronda cree que también hace que todos estos problemas le afecten de forma proporcional en menor cantidad.
“Al tener producciones pequeñas los problemas son pequeños, al tener producciones grandes los problemas son mayores, ocurrió así en la pandemia cuando las bodegas grandes tenían y problemón, nosotros pudimos paliarlo potenciando la venta por internet”, ha indicado.

En cuanto a los retos actuales a nivel local, considera que “necesitamos volver a juntarnos y a invertir dinero, no se puede pensar qué si uno se para, el mundo se para, el mundo sigue y nosotros tenemos que encontrar fórmulas para no perder aquellos que nos hizo fuertes y que es el sentido de comunidad, grupo y de gente que está tirando para el mismo lado”.
Sobre el futuro de los vinos, Salesi ha mostrado su preocupación por que todo tenga que ir acompañado de un apellido. “Los vinos son orgánicos, naturales, biodinámicos, naranjas, sin alcohol…, nosotros hacemos vinos, al menos la liga que nosotros jugamos en Descalzos Viejos, es una liga de vinos.
En este sentido, ha explicado que “yo a una persona que viene de visita y trae un vino le digo que lo ponga en la copa y, si me gusta mucho, le voy a preguntar; si no me gusta, le voy a preguntar, pero no quiero empezar con una historia y con una predeterminación, yo lo que quiero es comprar un jugador de fútbol bueno, no me importa de dónde es”.
Conquistar la Costa del Sol
Salesi cree que lo importante y principal reto sigue siendo salir de Ronda y conquistar la Costa del Sol. “Allí tenemos todo aquello que soñamos, escandinavos, americanos, españoles, sudamericanos…, tenemos un mercado increíble para vinos buenos, este debe ser el objetivo de Ronda, que luego es natural, orgánico o biodinámico, cada uno verá, pero yo no empiezo nunca por ahí.”, ha asegurado.
Además, cree que para conseguir este gran objetivo se deberá producir una mayor implicación de los bodegueros en dar a conocer el producto y no dejar este trabajo exclusivamente en manos de los comerciales, distribuidores o sumilleres. “Tenemos que tener más presencia, tendríamos que estar en contacto más directo y prolongado con la gente que hace ese trabajo”, ha afirmado.
Por otro lado, también abordó el futuro propio, apuntando a que se continuará fomentando ese conjunto que va más allá de la mera producción de vinos y que combina historia, paisaje y la apuesta por la cultura y la música. Además, se mantendrá la filosofía de que los propietarios y el equipo sigan estando muy presentes en la propia bodega. “No tenemos externalizado el servicio de catas, no tenemos las reservas con inteligencia artificial y tratamos de insistir en el trato humano, creo que este hecho acompaña bien al vino”, ha concluido.



